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La vuelta al poder de la vieja alianza de Arena y PCN

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Los partidos que más se beneficiaron con la caída del FMLN en las elecciones legislativas del 4 de marzo de 2018 convinieron en una renovada alianza política que la nueva oposición parlamentaria califica de peligrosa y arrogante. Su mayor expresión se concreta en el reparto de la presidencia de la Asamblea Legislativa. La mitad del período será administrada por Arena y los otros dieciocho meses por el PCN. Al mejor estilo del criticado matrimonio entre el FMLN y GANA de los últimos nueve años, el parlamento es testigo del regreso de un antiguo pacto que predominó en los años más oscuros de la derecha tras los Acuerdos de Paz.

Foto/FACTUM


La votación de diputados para elegir a la junta directiva de la nueva Asamblea Legislativa solo fue un formalismo. Las cúpulas de tres partidos políticos ya tenían decidido con anterioridad la posición de sus diputados como piezas en un ajedrez. Norman Quijano, de Arena, irá a la presidencia del congreso por un año y medio. Mario Ponce, del PCN, sustituirá a Quijano por la otra mitad del período. Y así, uno por uno, los diputados que fueron nombrados como directivos este 1 de mayo de 2018 ya habían sido elegidos desde salas de reuniones fuera del congreso.

La presencia de Mauricio Interiano, presidente de Arena, en la fracción legislativa de su partido no fue una casualidad. Interiano se encargó de presentar a la prensa a Norman Quijano como el nuevo presidente del órgano legislativo, gracias a una negociación política cuyo interlocutor más cercano fue el PCN. Los areneros, para decidirse sobre los diputados que irían a la junta directiva del congreso, vivieron un nuevo capítulo del conflicto que estalló durante la campaña de las elecciones primarias para elegir al candidato presidencial entre los empresarios millonarios Carlos Calleja y Javier Simán.

Calleja, el candidato presidencial de Arena, estuvo presente al menos en la primera reunión con el grupo parlamentario, en medio de las discusiones por la jefatura y subjefatura de fracción. De las sesiones siguientes resultó que al menos cinco de los diputados que apoyaron con vehemencia la campaña de Calleja resultaron favorecidos con cargos de dirección en la bancada arenera y también en la junta directiva del congreso.

A Quijano como presidente lo acompaña el diputado Alberto Romero como cuarto vicepresidente de la Asamblea Legislativa. Poco le importó a la dirigencia de Arena que Romero está acusado por acoso sexual y que tenga además un proceso en una instancia arenera por agredir de forma verbal a diputadas meses atrás, en el ejercicio de su jefatura de fracción. Romero, así como el nuevo coordinador del grupo parlamentario arenero, Carlos Reyes, es investigado por la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia ante irregularidades en sus declaraciones patrimoniales. Romero y Reyes fueron promotores de la candidatura de Carlos Calleja para ir a la elección presidencial de 2019.

La diputada Patricia Valdivieso, la única mujer arenera de todos los favorecidos que van a la junta directiva -y que dio su apoyo a Javier Simán-, va a ocupar la cuarta secretaría. Y Mario Marroquín, otro de los que respaldó a Calleja, va a la sexta secretaría.

Algunos diputados areneros, como fue el caso de Karla Hernández, descargaron la responsabilidad de elegir a los directivos en la cúpula de su partido y no como producto de una discusión entre los integrantes del grupo parlamentario. “Ellos (Consejo Ejecutivo Nacional de Arena) tomaron la decisión y nos la comunicaron nada más. Mauricio Interiano comunicó hoy. No dijo con quién decidió y cuáles fueron los criterios”, comentó la legisladora, que tras la elección de Calleja aseguró que su partido había renunciado a la posibilidad de ganar la Presidencia en 2019.

En la esquina del PCN los escenarios conflictivos no se percibieron. Al menos en la superficie. El diputado que fue el jefe de ese grupo parlamentario entre 2015 y 2018, Mario Ponce, será el sustituto del arenero Norman Quijano en la presidencia de la Asamblea Legislativa, en los últimos dieciocho meses del periodo. Otro pecenista, Serafín Orantes, será el primer vicepresidente entre mayo de 2018 y octubre de 2019 y dejará el cargo cuando Quijano ocupe la primera vicepresidencia, en la segunda mitad de la legislatura.

Y los diputados Francisco Merino y Reynaldo Cardoza compartirán la primera secretaría de la junta directiva. Estos dos parlamentarios votaron en julio de 2017 por unas reformas a la Ley de Extinción de Dominio que favorecían a los funcionarios públicos, mientras los dos eran investigados por Probidad. En la sesión de instalación de este 1 de mayo, el diputado pecenista que propuso a Francisco Merino para la primera secretaría se extendió en la lectura de su currículo político. Destacó todos los cargos que ha ocupado en los últimos treinta años, incluido el de vicepresidente de la República. Merino, sin embargo, en el año 2000, fue detenido mientras conducía su vehículo en estado de ebriedad y disparó contra una agente policial.

Esos fueron los acuerdos políticos entre las dirigencias de Arena y PCN. A ellos se les adhirió el PDC. Por ello, este último grupo parlamentario, con solo tres integrantes, recibió un cargo en la directiva. El diputado pedecista Rodolfo Parker será el segundo secretario de la Asamblea Legislativa. Parker está mencionado en el Informe de la Comisión de la Verdad de la ONU, de forma específica en el caso de la masacre de los sacerdotes jesuitas de la UCA. Según el informe, Parker fue el abogado encargado de alterar declaraciones para omitir menciones de que los asesinatos fueron cometidos bajo órdenes superiores del alto mando del ejército.

Los diputados del FMLN, GANA, CD y el no partidario Leonardo Bonilla no fueron convocados a ninguna de las reuniones para acordar el protocolo de entendimiento, en el que no solo se distribuyeron los cargos en la junta directiva, también se repartieron las presidencias, secretarías, relatorías y vocalías de la veintena de comisiones de trabajo que tiene el congreso en la actualidad.

Nidia Díaz, la coordinadora del grupo parlamentario del FMLN, lamentó que fue el mismo 1 de mayo que ellos conocieron del acuerdo político de Arena, PCN y PDC y que de forma impositiva se les requirió firmar. En un comunicado de la bancada efemelenista, los diputados reclamaron que el protocolo de entendimiento no es producto del consenso de todos los actores legislativos. Díaz denunció además que la proporcionalidad en la distribución de cargos en la directiva y en las comisiones ha sido irrespetado. De hecho, los tres partidos firmantes del acuerdo le dieron al FMLN solo dos puestos en la directiva del congreso, el mismo número de cargos en la junta para el PCN y GANA. El FMLN, sin embargo, es representado por 23 diputados, mientras que GANA por diez y el PCN por nueve. El acuerdo entre los areneros, pecenistas y pedecistas le concede al FMLN la presidencia de cinco comisiones.

A pesar de la denuncia, el partido que gobierna El Salvador aceptó integrar la junta directiva con dos de sus diputadas. Yanci Urbina, expresidenta de la Defensoría del Consumidor, será la tercera vicepresidenta, mientras que la legisladora Cristina Cornejo ocupará la tercera secretaría. Díaz pidió que se agregue un anexo al protocolo de entendimiento que contenga la protesta del FMLN ante un acuerdo político que no lleva todas las firmas de las bancadas legislativas y del diputado no partidario y que no respeta la proporcionalidad en la distribución de los cargos. En todo caso, comentaron algunos diputados efemelenistas, ese tipo de acuerdos es peligroso para la democracia y la gobernabilidad.

Los diputados de GANA, mientras tanto, no dudaron en calificar de revancha lo actuado por la renovada alianza entre Arena y el PCN. “Parece ser que aquí ha prevalecido la matonería y lo que los salvadoreños comúnmente decimos: echarle el camión al resto de partidos que no participaron en la elaboración de este protocolo de entendimiento”, reclamó el legislador Mario Tenorio, subjefe de fracción de GANA.

Vista general de los diputados que asumieron para el periodo 2018-2021, este 1 de mayo, al interior del Salón Azul de la Asamblea Legislativa. Foto/FACTUM

Incluso, Guillermo Gallegos, que va a formar parte de la junta directiva en representación de GANA como segundo vicepresidente, se refirió a sus colegas de los tres partidos como unos arrogantes. Gallegos cedió este 1 de mayo la presidencia de la Asamblea Legislativa, que administró durante un año y medio. Este diputado ha promovido y ha logrado concretar votaciones para hacer reformas en favor de funcionarios públicos y ablandar leyes rigurosas como la extinción de dominio, o incluso para favorecer a particulares que son acusados con evidencias tomadas de las escuchas telefónicas. La Asamblea Legislativa, además, le regaló medio millón de dólares a la oenegé de la esposa del diputado Gallegos entre 2015 y 2016.

Las horas oscuras de la derecha

La alianza entre Arena y PCN no es nueva. Aunque la relación entre los dos partidos y sus diputados, desde los años noventa, ha tenido altibajos. Las bancadas areneras luego de los Acuerdos de Paz encontraron alianzas positivas con los pecenistas. La inclusión del FMLN a la vida política de El Salvador, luego de haber existido como guerrilla por más de una década, requería, para la derecha, el acercamiento para la formación de bloques contra la izquierda.

Uno de los momentos en que la alianza arenera y pecenista marcó historia en El Salvador fue la aprobación de la Ley de Integración Monetaria, que abrió las puertas a la dolarización del país. El antejuicio que la Fiscalía General de la República había pedido contra Francisco Merino, por herir de bala a la agente Flor de María Meléndez en agosto del año 2000, se discutía en la Asamblea Legislativa. Algunos diputados areneros empezaron a alejarse de la figura de Merino por la mala fama y apoyaban la idea de que había que retirarle el fuero a su colega para que lo juzgara un tribunal de lo penal.

El proyecto de ley de la dolarización, sin embargo, necesitaba de los votos del grupo parlamentario del PCN. Arena, ante la necesidad de votos, cambió de parecer. Negoció con los pecenistas y pudo desentramar el escenario. El 22 de noviembre del año 2000, Arena votó para que a Merino no le retiraran el fuero como diputado. En la sesión plenaria del 30 de noviembre, una semana después, el PCN, incluido Merino, votó con Arena para la aprobación de la dolarización. El 1 de enero de 2001, El Salvador amaneció con una ley que escondió los colones para que circularan los dólares.

Los dos partidos fueron cercanos durante los años noventa y principios de los 2000. Luego, el FMLN, que se mantenía en constante crecimiento con bancadas más numerosas tras cada elección -aunque desde la derecha y los gobiernos de Arena se procuraba generar divisiones en la izquierda-, fue un atractivo para el PCN. La diferencia de ideología, en aquel momento, no era un gran obstáculo para los pactos. En la administración del presidente Francisco Flores, por ejemplo, los pecenistas se unieron a los efemelenistas para formar un efímero bloque ante decenas de vetos presidenciales de Flores que terminaron por molestar a los aliados de Arena.

En 2003, la alianza apodada azulgrana entre el PCN y el FMLN decidió desde un principio la conformación de la junta directiva y hasta las presidencias en las comisiones, ante la sorpresa amarga para Arena. Los grandes beneficiados siempre eran los pecenistas. Por ejemplo, en la legislatura de 2000, la presidencia del congreso se repartió entre Ciro Cruz Zepeda, del PCN, y Walter Araujo, de Arena. Para el 2003, el nuevo binomio azulgrana le entregó la presidencia a Ciro Cruz Zepeda por la legislatura completa.

El fugaz entendimiento entre el FMLN y el PCN en esa década acabó por completo cuando Arena, liderada por Antonio Saca, presionó a la dirigencia pecenista para retirar su candidatura presidencial en 2009, representada en Tomás Chévez, para endosar su respaldo a la candidatura de Rodrigo Ávila. Arena, para esa elección, se descubrió amenazada ante la popularidad que acumulaba el candidato del FMLN, Mauricio Funes, y tuvo que desenterrar las viejas alianzas de derecha. El PCN acudió al llamado de los areneros y desmontó su campaña presidencial para apoyar a Ávila. El candidato Chévez, que se vio burlado por el PCN dirigido por Ciro Cruz Zepeda, se alió en público a la causa de Mauricio Funes. Luego, durante el primer gobierno del FMLN administrado por Funes, Chévez fue nombrado al frente del Fondo Social para la Vivienda, una autónoma que preside hasta la fecha.

En los gobiernos del FMLN, primero con Mauricio Funes y luego con el actual presidente, Salvador Sánchez Cerén, el PCN ha tenido una relación de tira y encoge con el gobierno. Los acompañamientos pecenistas a las causas del FMLN han sido específicas, como las aprobaciones de préstamos internacionales o de los presupuestos generales de la nación. El partido de derecha, que tiene por apodo el partido de las manitas, atravesó un proceso interno conflictivo con la cancelación de su inscripción que ordenó la Sala de lo Constitucional y una lucha por el poder del partido que protagonizaron los bloques inclinados a Ciro Cruz Zepeda y, por el otro bando, a Manuel Rodríguez, el actual secretario general. El resultado fue un nuevo nombre que mantiene las tres siglas del partido -de Partido de Conciliación Nacional pasó a llamarse Partido de Concertación Nacional- y el exilio político de Ciro Cruz Zepeda del nuevo PCN.

Los pecenistas desde finales de los años noventa fueron la tercera fuerza política en la Asamblea Legislativa. Como producto de los pactos con los gobiernos de turno lograron administrar instituciones relevantes para la transparencia y la anticorrupción, como la Corte de Cuentas de la República -utilizada en varios de casos para hacer lo contrario-. Incluso pudieron colocar magistrados en la Corte Suprema de Justicia. La alianza histórica entre areneros y pecenistas coincide con los años en que la derecha salvadoreña tomó decisiones que afectaron con profundidad a la sociedad salvadoreña: privatizaciones de la banca y la telefonía, violencia por manifestaciones en las calles, la dolarización, el tratado de libre comercio con Estados Unidos, las políticas de la mano dura y la super mano dura, el desfalco millonario en la ANDA y el silenciamiento de la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia, entre otros sucesos.

La remozada alianza arenera y pecenista que ahora vuelve al poder es señalada por sus grandes opositores: la alianza entre FMLN y GANA, que ha consentido a los dos gobiernos del FMLN en los últimos nueve años. De la misma forma que el FMLN denunció este 1 de mayo el irrespeto a la proporcionalidad para la distribución de cargos en la junta directiva y las comisiones del congreso, así Arena denunciaba lo mismo en 2012 y en 2015 al inicio de cada legislatura. Ignorada por el binomio FMLN y sus excorreligionarios de GANA, los areneros pasaron las últimas tres legislaturas atropellados por los bloques que formó el FMLN.

Los diputados de Arena niegan que vaya a existir una revancha política. El subjefe de fracción Julio Fabián Amaya, desde su curul en la sesión de instalación, comentó con extrañeza las acusaciones de los diputados del FMLN y GANA. La “honestidad”, dijo Fabián Amaya en su intervención, es uno de los principios con los que busca conducirse su grupo parlamentario. Sin embargo, el protocolo de entendimiento que promovió Arena, y que ya está en marcha, solo está aprobado por tres partidos políticos de los seis que ahora integran la Asamblea Legislativa. Tampoco está incluida la firma del diputado no partidario.

“Y es que el fondo de todo esto no es si nos van a dar un diputado más o no en la directiva”, dijo a Factum el subjefe de fracción del FMLN, Jorge Schafik Hándal, “lo que está de fondo es que hay una alianza que nos impone sus decisiones y eso va a conflictuar todas las decisiones que se tomen y, además de eso, se está revelando una agenda que podría tener incluida la privatización del agua”.

La ley de aguas es una de las deudas que tiene la Asamblea Legislativa desde hace años. El FMLN, que ha gobernado El Salvador desde 2009, pese a sus alianzas, no ha podido capitalizar votos legislativos en los partidos conservadores para aprobar una normativa que proteja el recurso natural de la explotación y, además, elevar el derecho al acceso al agua al rango constitucional.

La nueva composición de la Asamblea Legislativa le es favorable ahora a Arena, que se ha prometido volver al órgano ejecutivo en 2019 con el empresario Carlos Calleja. El camino electoral, sin embargo, aún es llano y los demás partidos políticos y aspirantes a la Presidencia de la República aún no dan su última palabra para encarar al candidato arenero.

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