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Alianza: del infierno a la gloria 

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No ha sido fácil el camino del albo bicampeón, una institución que probó y probó hasta que superó dos derrotas dolorosas ante Santa Tecla. Alianza recuperó la confianza, ganó en fichajes de nivel, cambió su visión administrativa, su imagen e impuso nuevas marcas en la historia del fútbol salvadoreño, creando un equipo de época. Este es un análisis de algunas razones que explican el dominio albo en los últimos tres años.

Fotos FACTUM/cortesía


Podríamos decir que la dulce historia del bicampeonato de los albos inició el 25 de febrero de 2015, cuando fue presentado Milton “Tigana” Menéndez como director deportivo. A partir de ahí se desencadenaron hechos que han permitido que el club mimado de la capital haya jugado cinco de las últimas seis finales del fútbol salvadoreño, ganando tres títulos, a ritmo de un título por año. Haber colocado a Menéndez como piedra angular del proyecto albo debe ser el punto de partida que explica el vigente dominio de Alianza FC.

Un mes después de la llegada de Menéndez al club, él ya estaba resolviendo la salida de Ramiro Cepeda y participando en la elección de Rubén Alonso en la dirección técnica y de Shafick Chávez como preparador de porteros.

Sin embargo, las cosas no arrancarían bien. Ese Clausura 2015 fue amargo para Alonso y Tigana, quienes se quedaron a las puertas de las semifinales tras ser eliminados –en la ronda de penales– en un partido por el desempate contra FAS.

La humillación ante su archirrival sirvió para que Menéndez, con el respaldo del presidente Lisandro Pohl, fuera reclutando exjugadores  que portaran el ADN albo. Así llevó, a pocos días de iniciar el Apertura 2015, a Adonai Martínez como auxiliar técnico de Alonso, en el torneo que se amplió de 10 a 12 equipos. También fichó a Juan Carlos Portillo y Rodrigo Rivera, procedentes del Juventud Independiente; y a los colombianos Iván Garrido y Óscar Guerrero. La apuesta era cimentar una identidad.

Al final de las 22 fechas de la fase regular, Alianza terminó tercero; venció al Chalatenango en cuartos, al Águila en semifinales y la gloria le perteneció cuando se vengó de FAS en la final, con un gol de Ramón Martínez de Paz al minuto 57. Los albos habían sellado su primera revancha en los últimos años.

Aquel 21 de diciembre de 2015, Alianza disfrutó las mieles de un dulce campeonato, uno conquistado frente a un acérrimo rival: Club Deportivo FAS.
Foto archivo FACTUM/Frederick Meza.

Pero el título se convirtió en un triste recuerdo conforme pasaron las primeras fechas del Clausura 2016. En la séptima jornada, Rubén Alonso fue separado de la conducción técnica, a pesar de haber conseguido la onceava corona. Dejaba al equipo en la novena casilla, con un triunfo, tres empates y dos derrotas; siete goles a favor por seis en contra, y apenas seis puntos.

Avanzado el campeonato, después de la jornada 15, Alianza despidió al trinitense Willis Plaza, quien había llegado en lugar del argentino Jonathan Philippe, pero apenas marcó tres goles, y en lugar de Alonso subieron desde las reservas al argentino Daniel Fernández. La gasolina paquiderma alcanzó hasta las semifinales, en las que cayeron contra otro archirrival: Club Deportivo Águila, equipo que llegó a la final para perderla 1-0 frente a Dragón.

La afrenta de Águila sirvió para que los migueleños se convirtieran en uno de sus rivales favoritos, y aún tuvo que sufrir dos reveses 2-1, en la primera y segunda vuelta en un torneo en el que fue separado Fernández y en el que “Tigana” debió asumir como bombero. Menéndez clasificó a cuartos de final en la cuarta casilla. En el playoff vencieron a Limeño y en semifinales al Sonsonate, que había terminado primero del torneo y al que superó con un global 4-0.

En la final enfrentaron a Santa Tecla, equipo liderado por Sebastián “El Loco” Abreu y, después de ir ganando 2-1, con goles de Álex Larín —quien había llegado ese torneo procedente de FAS— y Fito Zelaya, “El Loco” destruyó las ilusiones de los albos en 13 minutos, anotando al 78’ y al 91’.

Aquella derrota de los albos se convirtió en una pesadilla y motivo de burla de parte de sus rivales en oriente y occidente porque se había reforzado, entre otros jugadores, con Larín y Óscar Cerén, procedente del Metapán y con pasado emplumado.

Si te caes siete veces, levántate ocho…

Apenas habían pasado dos días cuando Alianza cimentaría la base de su resurrección al fichar a Jorge Rodríguez como técnico para el Clausura 2017. Llevaban al “Zarco” con la misión de levantar el barco. Uno de los primero fichajes fue el paraguayo Gustavo Guerreño, quien llegó desde Pasaquina; y después se sumó el colombiano Luis Hinestroza, quien regresaba de una sanción de seis meses por duplicidad de contrato con Metapán y Chalatenango, cuando todavía estaba ligado al Santa Tecla.

Alianza fue imponente y terminó líder con 44 puntos. Superó a Limeño en cuartos de final, en semifinales a Metapán, y sufrió quizá la peor humillación que tuvieron en los últimos años, un 4-0 del Tecla en la final. El Elefante había caído de nuevo con estrépito.

Para acallar las críticas de una afición que le había cumplido a cabalidad, y de cara al Apertura 2017, la directiva alba –coordinados por “Tigana” y “Zarco”–, anunciaron la mayor revolución en zaga del equipo y el medio campo. Se fueron de cacería. Pescaron en Metapán a Marvin Monterroza, Narciso Orellana y Rudy Clavel; a Rubén “Polaco” Marroquín y Jonathan Jiménez, en FAS; a Iván Mancía, en el campeón Santa Tecla; y a Henry Romero en Águila. También sumaron al uruguayo Víctor García en la portería. Había ocurrido una ambiciosa renovación de la plantilla.

Los refuerzos albos tenían un objetivo evidente: lograr una revancha ante el Tecla y hacer un papel digno en la Liga de Concacaf, en el que enfrentaría a Platense de Honduras. También, de forma paralela, ocurriría otro hecho significativo: el club presentó al nuevo presidente de la asociación de Alianza FC: Adolfo Salume, y a su Junta directiva para el periodo 2017-2019, demostrando el poder económico que los había llevado a soltar la chequera y a contratar a los mejores jugadores en la defensa y el mediocampo en el país.

De forma silenciosa –pero con hechos concretos– también comenzaban a verse las propuestas del departamento de relaciones públicas y mercadeo del equipo, que lanzó los carné de socios, en el mes de julio de 2017. La administración proyectaba a un equipo con el deseo de hacer una labor distinta y profesional desde el área de comunicaciones, ordenando las conferencias de prensa, y el proceso de declaraciones de los jugadores, al estilo de los clubes sudamericanos y europeos, metodología que aún critica la vieja guarda del periodismo deportivo salvadoreño.

Enfocados en este nuevo enfoque de trabajo, la preparación de Alianza se hizo en California, alejados del ruido, las burlas por las dos derrotas en las finales contra Santa Tecla –incluida una tercera en la intrascendente Copa El Salvador– y con rivales de bajo perfil, que sólo sirvieron de sparring para los capitalinos, como Cuervos F.C, Aguiluchos U.S.A. y Mesoamerica F.C.

El 30 de julio de 2017 arrancó el mayor dominio albo en la historia de los torneos cortos. Alianza hizo pagar caro el agravio a sus rivales históricos y al mismo Santa Tecla. Enfrentaron a Dragón y lo derrotarn con gol de penal de Herberth Sosa. Era el inicio del único título invicto en la historia del fútbol salvadoreño.

Terminaron en la tabla de posiciones con 50 puntos, 14 victorias y 8 empates, con 50 goles a favor. En los cuartos de final superaron a Pasaquina y pasaron a la final tras dejar a FAS en una serie pareja con global de 2-2, pero que fue resuelta por la ventaja deportiva de haber acabado por delante de los tigrillos en la etapa regular. En la final se encontraron al mismo rival de las dos finales anteriores, Santa Tecla al que le hizo pagar caro los descalabros anteriores y con apenas 11 minutos, Marvin Monterroza, uno de los fichajes más cuestionados, abría un marcador que no se detuvo hasta que Alianza consiguió los tantos de Zelaya (15’ y 65’) y Guerreño (29’), en un 4-1 contundente y una bailada memorable a los tecleños.

Alianza había terminado el Apertura 2017 con 27 partidos sin perder y arrancaba el Clausura 2018 con la ficha de favorito, con la única espina dolorosa de la campaña anterior de una eliminación cuestionable contra Olimpia 3-1 en la Liga de Concacaf, pero que no incidió en los registros domésticos.

Alianza mantuvo el invicto. Incluso barrió con el de FAS de 1978, histórico equipo en el que jugaba Mágico González. Como si hubiera sido escrito a propósito, los albos debían enfrentar al mismo rival en el Cuscatlán, para imponer un nuevo récord. Sin embargo, la película sería arruinada por una tiste actuación del central Jaime Ahid Carpio. Alianza impuso un nuevo récord. Incluso alargaría la tensión del invicto a 43 juegos, cuando cayó de visita ante el Audaz en la jornada 16. También el portero Víctor García, clave en la doceava corona rompió el record de imbatibilidad de Fito Menéndez, en Apertura 2006, que dejó un techo de 606 minutos. García lo supero con 624 minutos, y al final del torneo, con la suma del acumulado, los blancos superaron la barrera de los 100 puntos en torneos cortos, llegando a 101 y poniendo un nuevo hito.

Fito Zelaya también se sumó a los récords al convertirse en el máximo goleador en la historia del Alianza, al llegar a 104 goles. No cabía duda de que la racha de éxitos del club era imponente. Pero no claudicaron y en cuartos de final enfrentaron al Sonsonate; en semifinales despacharon –de nuevo– al Águila; y en la final enfrentaron por cuarta ocasión al Santa Tecla. Monterroza abrió el marcador con un golazo a pase de Sosa y ese gol bastó para la corona 13 ante un rival que se borró al mejor estilo de los Avengers, creando apenas dos ocasiones de peligro en el partido por el título.

El bicampeonato para los albos representa el deseo de superar los resultados adversos en las finales perdidas, pero llegando a jugarlas, ya que solo ganan o pierden los que llegan. Y aunque los subcampeonatos quedan en segundo plano, suman cuando sacás la cuenta de que el equipo estuvo en cinco finales de las últimas seis, logrando tres coronas y dos subcampeonatos y apuntando a seguir dominando una liga en la que ni Águila, FAS o Firpo dan muestras de tener la capacidad de desafiar la imponente marcha de Alianza. El éxito paquidermo coincide también con la caída hasta los últimos puestos de Metapán, un club que en el pasado reciente había tenido una estabilidad económica que lo hizo reinar, pero una vez perdida, se ha venido a menos.

Alianza acaba de coronarse campeón del Torneo Clausura 2018. Foto FACTUM/cortesía.

La reingeniería que mantiene a Alianza en el top de la LMF

  • El timonel tras bambalinas. Llega “Tigana” Menéndez para hacerse de la dirección deportiva. Colabora en la contratación de Rubén Alonso, con quien logran la onceava en el Apertura 2015.
  • ADN albo. Después de perder la final del Apertura 2016, contra el Tecla del “Loco” Abreu, “Tigana” deja el banquillo que había tomado de forma interina y lleva a “El Zarco” Rodríguez como entrenador principal y a René Ramírez como preparador físico, siendo éste último una de las claves en el rendimiento del equipo en el último año y medio. Rodríguez y Ramírez se sumaron a Adonai Martínez, uno de los ídolos albos, para tomar total control del camerino.
  • Constante renovación. Aún con una nueva derrota en finales contra Santa Tecla, y por goleada 4-0, los albos ya tenían los objetivos marcados y Rodríguez había planteado la mayor revolución en el equipo, iniciando por la portería al llevar al uruguayo Víctor Rafael García; en la defensa, llevando desde Águila a Henry Romero; sacando de las final del campeón tecleño al central Iván Mancía; y dando un golpe de timón al llevarse a la columna vertebral de Metapán, con el fichaje de Marvin Monterroza –quien en poco tiempo se convirtió en capitán albo– a Narciso Orellana, Rudy Clavez y Fidel Mondragón. También se llevaron de FAS al “Polaco” Marroquín.
  • Estabilidad. Según el director deportivo, Milton Menéndez, Alianza ofrece a sus jugadores “las mejores condiciones para que éste sólo piense en entrenar y jugar”. Menéndez describe que nunca ha tenido, en estos tres años y medio, ningún salario atrasado.
  •  Sed. Los duros reveses ante Santa Tecla (en las finales del Apertura 2016 y Clausura 2017) llevaron a Alianza a plantear una nueva forma de armar el equipo y a utilizar inteligentemente el dinero que inyectaron la nueva junta directiva y los nuevos patrocinadores. Fichó al “Zarco” y a jugadores clave en FAS, Santa Tecla, Águila y Metapán. Llevaron a los mejores en sus áreas, debilitaron a rivales directos y tuvieron suficiente peso para cambios y recambios, alternando jugadores sin importar el nombre ni la relevancia de cada quién.
  • Oportunidad de nuevas marcas. La posibilidad de acabar el Apertura 2017 como campeón invicto se convirtió en un desafío para los paquidermos, quienes respondieron a las humillaciones de Santa tecla con un 4-1 inapelable y sumaron (por entonces) 27 juegos sin perder. En el Clausura 2018, recién terminado, la racha llegó hasta los 43 juegos invictos y borraron la marca del FAS de Mágico González de 1978; el récord de imbatibilidad del portero Fito Menéndez con Metapán del Apertura 2006, con 606 y dejando marca de Rafa García en 624 minutos; y llevando a Fito Zelaya a ser el goleador histórico de Alianza con 104 goles.
  • Modelo administrativo distinto y declive de los “grandes”. Alianza no sólo aprovechó las pésimas administraciones de Águila, FAS y Firpo, rivales históricos. También ocurrió el bajón administrativo y deportivo de Metapán. Por el contrario, Alianza apostó por hacer las cosas distintas desde el manejo de la imagen del equipo y las comunicaciones del mismo, así como alejarse de cualquier escándalo que pudiera entorpecer el trabajo deportivo. Han puesto orden a las declaraciones de sus jugadores ante los medios y cada paso administrativo está planificado con antelación y pasa incluso por la aprobación de los hombres fuertes del equipo, Lisandro Pohl y Ernesto Allwood.
  • La desidia de FAS y Águila. Santa Tecla ha sido junto al Alianza el único equipo que le ha apostado a un modelo de administración ordenado y éste se ha visto en la contratación de jugadores y en el pago de los mismos. Sin embargo, rivales de tradición y peso como FAS y Águila se han visto enfrascados en administraciones que los han llevado a escándalos por falta de pago y salida de jugadores emblemáticos por la puerta de atrás. FAS fue el único que dio signos de recuperación con una apuesta por repatriar a varios legionarios y extranjeros de nivel, pero todo se perdió al caer ante el Audaz en cuartos de final. Águila, por otra parte, naufraga sin rumbo concreto.

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