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A veinte años de “Rey Azúcar”, Vicentico lo rememora

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El 20 de Junio de 1995 fue una fecha especial para Los Fabulosos Cadillacs, una de las agrupaciones musicales más importantes de Argentina (y Latinoamérica) en los últimos treinta años.  Ese día, a través del sello Sony Discos Inc, la banda publicó el disco “Rey Azúcar”, una producción fundamental para entender la trascendencia que alcanzó aquella fusión de ska, rock y ritmos caribeños a través del paso del tiempo.

Dicho álbum incluía a “Mal bicho”, una canción que prolongó con dignidad y éxito la conquista de la estratosfera que ya los Cadillacs habían alcanzado con “Matador”, el gran tema que los colocó entre los máximos exponentes de la escena alternativa cantada en español por aquella época. Pero también proponía otras canciones de gran calidad y relevancia, como “Strawberry Fields Forever” (cover a The Beatles), “Padre Nuestro”, “Las Venas Abiertas de América Latina” y “Saco Azul”, entre muchas más.

El disco, además, es recordado por ser uno en donde los Cadillacs más expusieron temas de corte político y social.

“Rey Azúcar” es uno de los favoritos y consentidos entre los fans más conocedores de la discografía de la banda. Por eso es que el cantante de la banda, Gabriel Fernandez Capello –mejor conocido como Vicentico–, ha decidido recordarlo y se encuentra celebrando en Nueva York el vigésimo aniversario del disco. En la ciudad de los rascacielos también se celebra anualmente la Conferencia Latinoamericana de la Música Alternativa (LAMC, por sus siglas en inglés) y Factum estuvo ahí para presenciar el conversatorio entre algunas de las personas más importantes en la producción, gestación y creación de “Rey Azúcar”. Ahí escuchamos a Vicentico, pero también a Chris Frantz (productor y encargado de percusiones en el disco) y a Tina Weymouth (productora y encargada de coros y vocalizaciones en el álbum). Chris y Tina están casados, pero lo más importante es que son además muy respetados en la escena musical por haber sido miembros fundadores de Talking Heads, una banda que desde los años setenta influenció a muchos artistas, y en especial a Los Fabulosos Cadillacs.

A veinte años de aquel 20 de junio, estas son algunas de las memorias de los protagonistas…

Tina y Chris, siendo el corazón de la sección rítmica de Talking Heads, ¿cómo recuerdan aquel trabajo de producción en “Rey Azúcar”?

Chris: Bueno, pues yo me siento un poco avergonzado por aclarar que yo no conocía a Los Fabulosos Cadillacs sino hasta que recibí una llamada de Thomas Cookman, que era su manager, y me dijo: “¿Sabes? Hay una banda argentina llamada Los Fabulosos Cadillacs que está muy interesada en que Tina y tú produzcan su próximo disco“. Y yo le respondí: “Eso es muy agradable, pero ¿de verdad quieren que nosotros trabajemos con ellos?“. Porque, para empezar no hablamos español, y además no solíamos trabajar con gente a la que nunca habíamos conocido. Y él dijo: “¿Porqué no hacemos esto? Ellos van a dar un show en San Juan, Puerto Rico, ¿porqué no volamos a San Juan y así pueden verlos, conocerlos y, si les gusta lo que escuchen, podrían hacer el disco?“.

Nosotros tenemos dos hijos, entonces por ese motivo Tina tuvo que quedarse con ellos, pero yo sí viajé a San Juan a conocer a la banda. Los vi tocar en un bonito anfiteatro de allá y la banda estuvo absolutamente fantástica. Hasta el día de hoy, ese fue uno de los mejores shows que he visto. Así que, claro, dije que sí. Hablé por teléfono con Tina y le dije: “Tenemos que hacer esto. Va a ser algo muy bueno“. Y pues, la banda quería grabar el disco en Compass Point Studios, en Nassau, Bahamas, que es un lugar donde con Talking Heads hicimos tres discos y también con Tom Tom Club grabamos ahí. Hicimos algún disco con Ziggy Marley en ese estudio, así que lo conocíamos muy bien. Debo decir que aquel fue uno de los proyectos más divertidos y excitantes en los que hemos trabajado. Y hemos estado en algunos muy buenos…

Vicentico… Es sabido que LFC siempre han sido grandes fans de bandas como The Clash. Incluso han hecho covers en español de ellos en canciones como “Revolution rock” o “Should stay or should I go”. ¿Se sintió algún tipo de rol cósmico o revelación cuando pudieron trabajar con Mick Jones y hacerlo cantar en “Mal Bicho”?

Vicentico: Sí, la idea de trabajar con Mick Jones… Y no solo con él, también con Debbie Harry (del grupo Blondie) en el disco… Y Big Youth… Todo fue muy excitante para nosotros. Lo de Mick Jones fue increíble. Lo de Debbie Harry, que ella llegó hasta Bahamas a grabar, y pasamos, no sé, tres o cuatro días ahí. Hicimos una versión de “Strawberry Fields”… De verdad fue entrañable. En general no me acuerdo demasiado de los discos y de cada momento de los discos que hicimos, pero ese momento lo recuerdo perfectamente… Por todo… Por el clima que ellos crearon para que nosotros pudiéramos grabar… El estudio que Chris contaba… Es un estudio divino, frente al mar… Y después, lo que se creó durante toda la grabación… Fue diferente.

Las diferencias tecnológicas del paso de dos décadas hacen que ahora se pueda grabar un disco en poco tiempo y sin tantos recursos, en comparación con 1995. ¿Qué requirió en aquel entonces la grabación de “Rey Azúcar”?

Tina: Sí podías grabar un disco muy rápido entonces, si llegabas al estudio habiendo ensayado tan bien como lo hicieron Los Fabulosos Cadillacs en aquellos tiempos. Y queríamos dejar en claro que sería una producción muy fina, con gran calidad. Creo que ahora le llaman “Deep tracks“, que es algo que no se puede hacer ahora en una laptop. Puedes editar en una laptop, brillantemente, pero para alcanzar un gran sonido necesitas tener los mejores micrófonos y la calidad de equipo que es lo que te va dar realmente los sonidos completos y profundos. Y (el estudio) Compass Point lo tenía. Contábamos con un gran ingeniero, Doug McKean, que llegaría a ganar Grammys con (el grupo) Green Day. Y ya habíamos trabajado con él por un tiempo, así que lo conocíamos. Era muy joven. Trabajamos también con Steven Stanley en la mezcla. Él ha trabajado con nosotros también en la producción y mezcla de dos discos de Tom Tom Club. Y también grabó alguna vez con Talking Heads. Así que, bueno, sabíamos que necesitábamos la mejor posibilidad de calidad en la tecnología para la grabación de sonido. Y lo hicimos lo más rápido que pudimos. Se trataba de un grupo con nueve integrantes, así que trabajamos en secciones de tres: la sección rítmica, la sección de vientos, etc. Eso nos funcionó mucho y nos hizo poner mucha atención en los individuos. Creo que los tracks básicos fueron terminados en muy poco tiempo, como en una semana. Ellos escribían algunas cosas, pero ya sabían muy bien lo que querían. Ensayaban eso, pero se mantenían abiertos a otras posibilidades. En Compass Point tuvimos acceso a algo así como 30 amplificadores vintage. Así que teníamos un equipo increíble con el cual trabajar. Logramos un estilo muy Beatle en las guitarras para “Strawberry fields” y luego cambiábamos a un viejo amplificador Vox AC30, para distintas texturas y distintos sonidos. Recuerdo que mi mayor argumento lo discutía con Flavio, porque él quería amplificadores gigantes. Y logramos convencerlo de que el pequeño Ampeg B15, con solo un speaker, sería muy bueno en el estudio. Pero lo entendía perfectamente, porque yo tenía el mismo problema cuando comenzaba con mis primeras grabaciones. No sabía que podía conseguir el mismo sonido en un estudio, pero con un mayor control de lo que se hace en un escenario, porque estamos acostumbrados a usar grandes monitores y amplificadores. La tecnología de un escenario no era la misma que se podía alcanzar en un estudio y lo que teníamos a disposición era fantástico. Y luego ‘Gabi’ (Vicentico) tenía mucha presión, porque casi nada estaba escrito. Recuerdo una historia: ‘Gabi’ se inspiraba en cualquier momento y escribía en una caja de pizza o en un pedazo de papel sucio.  Y la mucama del apartamento donde se estaban alojando limpió la habitación y tiró todos estos escritos. Y ‘Gabi’ casi se vuelve loco. Así que lo veíamos buscando en la basura, también en el estudio, por lo que había escrito, que por cierto, fueron grandes líricas las que hizo.

Vicentico, cuenta un poco más sobre el proceso de escribir las letras, en especial en canciones como “Mal Bicho”…

Vicentico: Esa canción está entera escrita por Flavio. De punta a punta. No recuerdo cuánto tiempo tardó en escribirla, pero Flavio trabaja de un modo diferente a como trabajo yo. Flavio es más radical, pero es más ordenado también. Es radical pero es inteligente, a diferencia mía, que también soy ordenado, pero tonto… (sonríe). Entonces tardo más tiempo… Pero no recuerdo cuánto tiempo tardó Flavio. El disco fue compuesto, supongo, un tiempo antes de ir a grabarlo. Como te decía antes, Flavio con sus canciones terminadas y yo con mis canciones un poquito más… O sea, yo tenía las ideas, pero las letras tal vez… No terminaba de definirme por qué palabra usar o qué otra cosa. Y siempre me parece como importante usar la palabra justa y eso me lleva más tiempo para terminar. Pero con Chris y Tina, yo lo recuerdo, por ejemplo, en una canción que se llama “Saco azul” que me costaba, pero me costaba porque la canción decía algo que a mi me costaba decir. O sea, la canción que yo escribí, pero me costaba sacarla de adentro. Me tardé un tiempo. Y me acuerdo que ellos me esperaron y me llevaron bien durante la duración de esa canción… Y a mi me costaba… ¿Dónde está la canción? No la encontraba… Y me dieron como un tiempo y una tranquilidad. Y me acuerdo que entré al estudio, canté un rato, pero volví a salir. Y ellos esperaban… Hubo muchos momentos de mucho soporte emocional, que eso es invaluable, porque no puedo hablar del sonido y de los equipos –que es algo hermoso de hablar, porque a los músicos nos encanta hablar de eso–, pero hay una cosa que es invaluable, que es el cariño.

¿Cómo recuerdas el estudio?

Vicentico: es un estudio muy bonito. Luego volvimos a grabar ahí, con el tiempo. Bueno, Nassau es una isla… Y el estudio está en frente del mar, con lo cual nos costaba mucho volver al estudio (sonríe)… Discutíamos mucho por decidir a quién le tocaba grabar, mientras el resto podía irse a la playa, a meternos en el mar… Pero es un lugar precioso, y el estudio también, que es de aquellos estudios importantes, donde se grabaron cosas increíbles. Pasamos un momento realmente entrañable.

Chris… Tomando en cuenta el gran éxito que había tenido antes la canción “Matador”, me gustaría saber lo que pensaban de ella ustedes antes de producir el disco, si existía cierta presión por generar otro gran éxito.

Chris: La escuché cuando Thomas Cookman, el manager de LFC, se puso en contacto conmigo. Me mandó ese disco (“Vasos Vacíos”) y cuando lo escuché supo que era asombroso. Creo que la presión estaba más en ellos, en la banda. Yo no sentía presión. Yo sentía emoción. La banda estaba tan bien preparada, con tantos ensayos, que sentía completa confianza en ellos. Y tan pronto escuchamos “Mal Bicho”, dijimos: “¡Esto va a ser cool y mortal!”. Y así fue. Cuando nosotros estábamos en Talking Heads no pensábamos mucho en las implicaciones comerciales de una canción. Sé que en la realidad sí debes hacerlo, pero como artistas no lo hacíamos. Tu asunto es hacer una canción que pase a la historia y no necesariamente porque venda un millón de copias, sino porque fue tan buena que 20 años después la gente todavía la celebra.

Vicentico: Y también, con respecto a la presión, la verdad es que, para ser muy sincero, nosotros tampoco sentíamos presión. Pero no la sentíamos por eso que te decía… que somos tontos (sonríe)… No nos da ni siquiera para pensar: “¡Uy qué presión!”. Hacer música… No sé… “Matador” y después… Y… tenemos que hacer otro disco. Tal vez Flavio en su interior pensó algo, pero no era presión eso. Así como no la sentimos después y no la sentimos ahora. O sea, es inconsciencia, más que nada.

¿Cómo recuerdan la sensación de trabajar con Debbie Harry?

Vicentico: Bueno… Y, no sé. Todos caímos… Sobre todo Sergio (Rotman), que cayó enamorado… ¡Desde siempre! Pero verla ahí… Y después cantar con ella… Ahí tuve como un gusto personal, porque como soy el que canto… Fue un momento increíble. La verdad es que lo guardo como algo importante, pero porque cuando uno se encuentra con otro cantante hay veces que no pasa nada y hay veces que pasa de todo. Esa vez pasó de todo y fue algo muy importante para nosotros. Y después estuvimos aquí, grabando en Nueva York un video. Y tuvimos tiempo de hanguear un poco más. Muy buena onda… y un ángel cantando.

Cuenta un poco más sobre el video de “Strawberry fields”…

Vicentico: Estuvimos en Central Park y después en un estudio que no recuerdo dónde quedaba, pero fue un momento muy divertido, la grabación del video. 

Desde entonces ustedes han interactuado en repetidas ocasiones con Debbie Harry. ¿Crees que en algún momento ella se habrá intimidado por trabajar con ustedes?

Vicentico: ¿Ella? No… No lo creo. ¡De ninguna manera!

Tina: Sabes… Debbie es una música increíble. Ella es calmada y relajada. Ella es muy, pero muy brillante. Y tienes su trabajo con Elvis Costello como muestra, en términos de gracia… Es muy relajada y conoce su música.

Vicentico: Ella sabía lo que hacía. Nosotros éramos los avergonzados… (sonríe).

Tina: Recuerdo que ustedes contaban con Rubén Blades también, ¿no?

Vicentico: Así es…

Tina: ¿Sabes que el que sí huyó fue David Byrne? Eso sí fue muy chistoso…

Vicentico: ¡Sí! Antes de un concierto… Recuerdo eso.

Tina: Es que él se dio  cuenta que esto es verdadera música latina. De esto se trata todo… Creo que estaba muy sorprendido. Se encontraba indagando todo tipo de cosas. Y esto era una nueva generación. Creo que quedó anonadado y voló  muy lejos, como una pluma… Y Debbie dijo: “¡Acabo de ver a David Byrne y él ni siquiera me reconoció!”.

¿Quién tuvo la idea de hacer esa colaboración para “Strawberry fields”?

Tina: Creo que fue idea de ellos, de la banda. Creo que Sergio, Flavio y Gabi se reunieron y decidieron atacar la canción de este modo. Lo discutieron con el resto de la banda y todos adoraron la idea. Ellos siempre trabajan en una especie de triunvirato, que es algo que les ha funcionado muy bien. Aquello se estableció así y el resto de la banda siempre fue muy colaboradora con ellos. Todos trabajando juntos, siempre generando buenas ideas. Yo nunca sabía de dónde podían provenir las ideas.

Vicentico: La idea nació porque Debbie nos vuelve locos. Ella es lo que es… Sabíamos que ellos (Tina y Chris) la conocían y que podía estar cerca la posibilidad de que ella aceptara grabar el tema con nosotros. Entonces aprovechamos esa situación. Todos somos muuuuuuuy fanáticos de Blondie. Y nos marcó, aparte. De verdad nos marcó a fuego nuestra música y todo. Entonces solo aprovechamos la posibilidad y la tomamos. En cuanto vimos que se podía dijimos: “¡Si! Aprovechemos”.

¿Pueden hablar un poco sobre la canción “Queen of the guetto” y la colaboración con Big Youth?

Vicentico: Es una canción de Sergio esa. Bueno, en realidad la canción se llama “Ciego de amor”. Y bueno, es una canción muy bonita. Y creo que Big Youth le agregó como más locura todavía a la canción. Él está bastante loco también. Para mi era como un pajarito… Sus ojos… Fue increíble. Es un tipo raro…

¿Fue difícil hacerlo enfocarse en la canción?

Chris: Teníamos algunos amigos en común con él. Y así pude conseguir su número de teléfono. Le llamé y dijo: “Yeaaah man… I can do it!” (sonríe). Era algo muy bueno. Llegó a Compass Point y fue un verdadero placer trabajar con él. Recuerdo que Gabi nos abordó para decir: “Big Youth llegó con la línea <She go lone like she fat so> y luego preguntó: ¿Acaso esta es una canción sobre una chica gorda?” (sonríe)… ¿Recuerdas cuando Big Youth llegó al final del proyecto y teníamos celebrando una fiesta en una piscina por la grabación? La fiesta, creo, ya era un poco tarde. Y uno de los vecinos llamó a la policía… (sonríe)… Y entonces llegó un oficial de la policía, bastante calmado, y nos dice: “Ustedes deben parar ya la fiesta”. Y entonces se le acerca Big Youth y le dice: “Señor oficial… ¿Alguna vez alguien le ha dicho que usted tiene un parecido muy grande con Marcus Garvey?”. Y entonces el oficial le responde: “Ehh… Así… Ya me lo han dicho en algunas ocasiones… Pero bien, pueden continuar con la fiesta, solo traten de no hacer tanto ruido” (sonríe)…

Tina: Jaja… Pero volviendo al tema de la canción… Y a la frase… “She fat so”… Tienes que saber que en el Caribe la palabra “fat” y “fit” (en el sentido de estar en forma) son algo así como intercambiables. Y significa que Big Youth hablaba acerca de una chica muy guapa, con muchas curvas… en el lugar correcto.

De izquierda a derecha: Raúl Campos (host), Vicentico, Tina Weymouth y Chris Frantz. Foto de Luis Ayala.

De izquierda a derecha: Raúl Campos (host), Vicentico, Tina Weymouth y Chris Frantz. Foto de Luis Ayala.

Antes de este disco, los Cadillacs ya habían tenido la experiencia de grabar con Celia Cruz. ¿Cómo recuerdas eso?

Vicentico: Sí, claro. Bueno ahí nosotros éramos bastante más chicos. Grabamos con Celia en el tercer disco de los Cadillacs… Sería en el 89… Y también fue una suerte. Conocimos a Jerry Masucci, que era su manager. Y bueno, como Celia nunca había ido a Argentina, les parecía que era una oportunidad de conocer Argentina y, como a lo mejor, entrar a ese mercado tan raro. Porque en Argentina la salsa es como difícil… Pero bueno, Celia para nosotros fue como descubrir que dedicarse a la música no tiene edad… O sea, la fuerza de esa mujer… Cuando grabó con nosotros, creo que ella tenía como setenta y pico de años… Estuvo toda la noche grabando con nosotros… Y nosotros nos quedamos como… No lo podíamos creer… Ella y su marido… Y bueno, la canción que grabó con nosotros (“Vasos vacíos”) se transformó en un clásico de la banda y gracias a ella…  Y bueno, después quedamos en contacto por muchos años, pudimos cantar con ella en otras ocasiones… Pero fue de las experiencias más inolvidables y fuertes que tuvimos.

¿La producción artística de “Rey azúcar” se apuntó para satisfacer a algún publico en especial o fue simplemente fluir?

Vicentico: No, me parece que es muy difícil de calcular eso. O sea, los Cadillacs es una banda como es… No hay mucha forma de calcular hacia dónde… No es una clase de banda con la que podás decir: “Hagamos tal cosa para que suceda tal otra”. En realidad creo que eso es muy difícil con cualquier banda. Si se tuviera esa fórmula, seríamos todos millonarios… Es poco posible eso…

Sí, pero cuando ustedes firmaron (con su disquera), ¿nunca les pidieron cambiar el sonido?

Vicentico: No… Quiero decir. En realidad, si acaso sucedió, si alguien dijo algo, nosotros no nos dimos cuenta. Pero es algo bien imposible…

En este disco hay mucho de Eduardo Galeano en el mensaje de sus canciones, como también antes se ha sentido una experiencia parecida con lo urbano y lo social en canciones como “León Santillán” o “Matador”. ¿Te interesó la historia latinoamericana para escribir estas letras?

Vicentico: En realidad, para ser honesto con todo, debo decir que hay un montón de las canciones que nombraste que son la parte de Flavio. Es la importancia de Flavio como compositor y como escritor también. Digamos, en los Cadillacs las composiciones o son de Flavio o son mías o algunas son de Sergio también. Pero esta es la importancia de Flavio como songwriter en la historia de la música latinoamericana. Porque es un tipo que volcó todo eso que decís… A mí, personalmente,  es un poco más velado, un poco más difuso el foco en como escribo sobre las cosas. Flavio va más directo al grado, como Blades, como ese estilo de gente que escribe como periódicos de algún modo poético, pero que son como diarios, como crónicas… Y esa es la importancia de Flavio.

 

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