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A ciegas

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La Selecta lo intentó como siempre y perdió como siempre: jugando a nada y encajando goles inocentes. El otro mes se viene la Copa Oro, torneo del cual los salvadoreños no guardamos ningún recuerdo bueno.


El fútbol es un reflejo de la sociedad. Ni siquiera esta disciplina escapa de las penurias que sufre el país en todos los ámbitos, y no puede evadir de la sociedad porque le pertenece a ella. Más allá de representar una distracción necesaria para olvidarse de la violencia, de la pobreza y del desempleo, el fútbol, a fin de cuentas, es una marca de país.

Y por ende, la selección nacional es nuestro máximo exponente. Por eso, es lamentable que La Selecta continúe su calvario, año tras año, dejando la sensación de que todos mejoran en el área de Concacaf, menos nosotros. Una vez más, una ‘selección B’ puso al descubierto las carencias del equipo dirigido por el colombiano Eduardo Lara, quien es el menos culpable del trayecto inerte de la azul. El Salvador cayó 3-0 en un amistoso jugado en el Red Bull Arena de Nueva Jersey.

Lara es el conductor de un vehículo sin frenos, sin bolsas de aire y sin cinturones. Se dirige directo hacia el colapso, ahí donde lo espera México —la B del Tri—, Jamaica y Curazao en la Copa Oro. El ensayo contra Ecuador no dio ningún matiz positivo para ilusionarse. Tampoco habrá otro para intentar lavar la imagen.

Quince minutos duró la propuesta de los nuestros en el campo; el resto sirvió para la exhibición de la tricolor sudamericana que, apenas a comienzos del nuevo siglo, disputó su primer mundial (Corea y Japón 2002).

Sumado a esto, Ecuador no incluyó en este amistoso a su máxima figura: Antonio Valencia, uno de los capitanes del Manchester United y “el mejor lateral derecho del mundo”, según palabras de José Mourinho. Tampoco convocó a Felipe Caicedo, delantero del Espanyol de Barcelona, y máximo goleador de los ecuatorianos en la eliminatoria de Rusia 2018, con siete goles, solamente superado por Edinson Cavani, de Uruguay, con nueve tantos.

La lista de ausentes en Ecuador incluyó a Jefferson Montero (Swansea City, Inglaterra), Christian Noboa (Zenit, Rusia) y Juan Carlos Paredes (Olympiacos, Grecia). Todos ellos son jugadores importantes en las eliminatorias para el cuadro ecuatoriano, que se ubica a dos puntos de Argentina en la tabla de Conmebol (sexto, 20 puntos) y aún pelea por clasificar a Rusia.

En El Salvador seguimos depositando nuestra confianza en Rodolfo Zelaya, pero Fito ya no es el de hace ocho años. Y el problema es que no le hemos encontrado sucesor. Cuando se pensaba que lo encontraríamos en Nelson Bonilla, este empezó a cambiar de equipo como si de ropa se tratara, perdió continuidad y actualmente no destaca. Hace tres años la gran esperanza fue Arturo Álvarez, pero el volante del Chicago Fire nos dio la espalda.

¿Y entonces? Nos aferramos al talento innato, ese que nace en las calles, pero el fútbol requiere de organización, procesos y continuidad. Y el diccionario de la Fesfut no incluye esas tres palabras.

Cada juego de La Selecta es una bofetada más, un golpe a nuestro ego, el mismo que fue creado por los dos mundiales que nuestro equipo jugó cuando el fútbol aún era un deporte cavernícola. Pero el fútbol evolucionó. Nuestros vecinos evolucionaron. Sin embargo, nosotros seguimos atascados en el año 1982. El tiempo siguió su curso para el resto de selecciones, pero con nosotros lleva 35 años en pausa.


  • Luis José Morales es estudiante de Comunicación Social y ha publicado en medios como La Prensa Gráfica, El Gráfico y La Media Inglesa.

LEE ADEMÁS El ESPECIAL “FÚTBOL MISERIA”

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