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“Compré el discurso de renovación, de una verdadera renovación, pero al final del día es un reciclaje”

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Julio Saravia era hasta la semana pasada el director ejecutivo de la Juventud Republicana Nacionalista (JRN) del partido Arena. Era el segundo al mando. Arriba de él solo estaba Adriana Juárez, la directora nacional de la juventud arenera. Saravia renunció junto con otros cuatro directivos de la JRN poco más de dos meses después de su juramentación. En un comunicado de prensa en el que anunciaban su renuncia, los cinco jóvenes aducían que lo hacían en solidaridad con Andy Failer, el ex director de comunicaciones de la JRN que había sido destituido de su cargo días atrás por Juárez y el Consejo Ejecutivo Nacional (Coena) de Arena. Pero eso fue solo la punta del iceberg, revela ahora Saravia en esta entrevista.

Foto FACTUM/Salvador Meléndez


Ha pasado una semana y Saravia concedió esta entrevista a Revista Factum para hablar de las causas que llevaron a los cinco directores de la juventud arenera a renunciar a sus cargos. En principio, el ex director ejecutivo de los jóvenes dice que sus renuncias van más allá de la solidaridad con Failer. Confrontaciones con otros jóvenes que han pertenecido a direcciones anteriores de la JRN se tradujeron en posteriores bloqueos al trabajo de la dirección actual, asegura Saravia. Un Coena incomprensivo sobre los ataques de personas del mismo sector de los jóvenes y la falta de liderazgo de Juárez para defender a sus directivos, según Saravia, terminaron por empujar a estos cinco ex directivos a renunciar.

Mientras miembros del Coena han asegurado a cuanto medio de comunicación han visitado que todo se trató de que estos jóvenes buscaban “imponer” agendas en favor del aborto y de los derechos de minorías, como el de la comunidad LGBTI en el país, Saravia niega que haya existido esa agenda y cree que raya la ridiculez pensar que seis jóvenes -los cinco que renunciaron y el que destituyeron- fueran capaces de cambiar principios y estatutos de un partido político que, como ya se demostró, se ha aferrado a su conservadurismo y se ha negado a la renovación.

“Había un rechazo contra los que habíamos llegado de fuera, porque no habíamos sudado la camiseta o porque no nos habíamos ganado el derecho de piso, que fueron palabras que varios miembros del partido, y lo sorprendente jóvenes, nos mencionaban”, revela Saravia en esta entrevista. El ex director ejecutivo de la JRN habla de que estos mismos miembros de Arena “les calentaron la cabeza” a algunos dirigentes acerca de que ellos eran afines a los diputados Johnny Wright y Juan Valiente y los terminaron convenciendo de que el statu quo de Arena, con ellos, estaba en peligro.

¿La remoción del cargo que tenía Andy Failer en la JRN fue la única razón que te empujó a vos y a tus otros compañeros a renunciar a sus cargos en la dirección de la juventud? ¿En realidad todo esto se dio por una entrevista en la que ustedes opinaron sobre el aborto y la comunidad LGBTI?

La destitución inmediata del ex director de comunicaciones de la JRN fue un pequeño problema dentro de algo más complejo. Lo podemos ver de forma como la gota que derramó el vaso. El trabajo que hacía el entonces director de comunicaciones era bastante positivo, estratégico, pensado, en el cual confiábamos los miembros del equipo. No me atrevo a hablar por todos, pero a la hora de hablar de propuestas existía esa confianza. Pero no es así que nuestra relación se terminó con la JRN por el hecho de que separaron a alguien de su cargo, sino que, más que todo, la manifestación fue el hecho de que se rompió la confianza con el liderazgo del partido y con el liderazgo del sector. En ningún momento ha existido un conflicto ideológico, de principios, de valores, aunque se esté haciendo ver así, nunca lo fue. En ningún momento se desarrolló una agenda de la que ellos están hablando de momento.

¿Por qué se rompió la confianza que ustedes le tenían a la dirigencia del partido?

Al inicio, yo me sumé al partido porque creí en la propuesta, en la plataforma que llevaba la dirigencia actual. Compré el discurso de renovación, de una verdadera renovación, porque es algo que los partidos políticos siempre lo han mencionado para la época de elecciones, pero al final del día es un reciclaje. Nos empezamos a dar cuenta de que la renovación es del diente al labio. Se daba un discurso, pero internamente veíamos cosas distintas, como presiones, sobre todo, de diferentes personas. Había un rechazo contra los que habíamos llegado de fuera, porque no habíamos sudado la camiseta o porque no nos habíamos ganado el derecho de piso, que fueron palabras que varios miembros del partido, y lo sorprendente jóvenes, nos mencionaban. Entonces, cuando empezamos a recibir esos ataques internos, nosotros nos abocamos obviamente a la dirigencia del partido. Nunca se recibió apoyo para defendernos de esos ataques y fue algo que estuvo tan constante que ni siquiera nos permitían trabajar.

¿Por qué del diente al labio? ¿Qué hechos específicos ocurrieron?

Por ejemplo, hasta cierta forma se nos escuchaba, pero no tomaban en cuenta nuestro aporte a la hora de la práctica. Nosotros nos sentamos en un par de reuniones con el presidente del partido (Mauricio Interiano) y él nos decía: “Queremos platicar con ustedes, queremos hablar a los jóvenes, entonces queremos sus opiniones”. Muchos de nosotros, bueno, voy a hablar por mí, yo soy bastante directo, bastante sincero, y les decíamos las cosas tal cuales. Entonces nosotros recibíamos una respuesta en esas reuniones, pero luego al salir de las reuniones se continuaba haciendo lo mismo. Entonces yo empecé a ver una incoherencia entre lo que se decía y lo que se hacía. Ese tipo de acciones me llevaron a mí a perder la confianza a la dirigencia del partido. Sí se nos acercaron, sí nos preguntaban qué estaba pasando, nos aconsejaban. En mayor parte, eran consejos bastante bien recibidos, pero sí se empezó a ver ese desgaste y luego una afinidad (de la dirigencia de la JRN) con ciertas personas que, insisto, son jóvenes; porque cuando recibimos apoyo interno fue más de personas, para la sorpresa de muchos, de mayor edad. Entonces empezó ese desgaste y nosotros no nos sentíamos ya apoyados por la dirigencia del partido, por más reuniones que teníamos. Y siempre de entrada se nos empezó a dar un bloqueo individual, y en mi caso particular porque yo fui crítico fuerte del partido antes de entrar y antes de afiliarme y antes de hacer todo el proceso para llegar a ocupar el puesto que ocupé en la dirección nacional de la juventud.

Estos otros jóvenes que los atacaban a ustedes, supongo, tienen influencias en la dirigencia. Supongo también que han de haber sido directivos de JRN en el pasado para tener esas influencias.

Sí, definitivamente. Y sí se acercaban. Pero, si bien es cierto que brindaban su apoyo, nosotros nos dábamos cuenta de que no era un apoyo real, porque veíamos ataques paralelos y que yo expresé en un sinfín de ocasiones que lo que se estaba haciendo es que ellos les estaban calentando la cabeza a miembros del Coena (Consejo Ejecutivo Nacional de Arena). Entonces este calentamiento de cabeza, con justa o no razón, lograba un rechazo de estos miembros hacia tu servidor, por ejemplo, por críticas pasadas. Yo estoy consciente completamente de que cuando hay problemas internos se deben manejar internamente primero. Por ejemplo, el dicho de la ropa sucia, sí, se lava en la casa, pero llega un punto en que cuando no le sale la mancha a la ropa hay que sacarla al sol para quitarle esa mancha. Entonces, fueron un par de ocasiones en que nosotros pronunciamos o comentamos algo, pero siempre nosotros respetamos la institucionalidad del partido. Porque, como lo mencionaba, nunca tuvimos ningún conflicto ideológico ni con la dirigencia ni con el partido ni con nadie de allí dentro. A mi modo de ver, fue quizás molestia de ver que personas ajenas al partido llegaron a ocupar puestos que, creían, les correspondían a personas que ya habían sudado la camiseta.

Entrevista a Julio Saravia, uno de los cinco miembros que renunciaron a la Juventud Republicana Nacionalista (JRN) de ARENA, el pasado 14 de marzo de 2017.
Foto FACTUM/Salvador Meléndez

¿Entonces entre los mismos jóvenes había rechazos y quienes rechazaban era porque se planteaban que tenían más derechos por ser antiguos?

Correcto, y eso iba en contra de la visión del partido, porque en Alianza Republicana Nacionalista el fundador del partido (el ex mayor Roberto d´Aubuisson) lo decía claramente: somos nacionalistas porque lo primero es el país antes que cualquier interés propio. En las oportunidades que tuve de visitar el territorio, no recuerdo exactamente el alcalde, pero hubo un alcalde que nos dijo eso, que está bien que todos los jóvenes decidan aspirar a tener cargos de función pública, pero el interés primero debe ser el país. Y para mí ese es el fin, con eso se inició el partido y esa es la visión que nosotros llevábamos. El mensaje que la dirección nacional de la juventud promovía era ser país.

¿Es cierto que a ustedes se les criticaba por cosas mínimas, que no creo que sean mínimas para los más conservadores, pero, por ejemplo, por no usar los colores partidarios?

Por parte del Coena, no. Nunca fue eso una orden ni sugerencia ni crítica. Pero sí mucha gente interna, con cargos o con trayectoria dentro del partido, jóvenes y adultos, nos decían que nos sintiéramos orgullosos de portar los colores del partido. Pero nosotros nos reuníamos con diferentes jóvenes y muchos no se acercaban así (por los colores). Sí había quienes que orgullosamente se ponían su chaleco y está bien, están en su derecho. Pero habíamos quienes no nos poníamos un chaleco. El partido debe estar consciente de que debe atraer a un porcentaje de personas que no se sienten identificadas con ningún partido político. Al joven de ahora no le emocionan los colores partidarios, porque no siente, no se identifica. Entonces, a la hora de que uno se pone y viste los colores de un partido, inmediatamente se puede generar un rechazo por estas personas que nosotros estábamos buscando sumarlas a nuestro partido. Eso era lo que nosotros buscábamos, sumar liderazgos jóvenes, porque eso estaba en sintonía con el discurso de renovación, porque ese discurso incluye buscar nuevos y mejores liderazgos.

Un conservador lo hubiera interpretado, y parece que así fue en varios casos, como que a ustedes les avergonzaba vestir los colores del partido.

Sí, incluso se veía en Twitter que nos atacaban por eso. Que para eso, si nos avergonzábamos, que mejor no fuéramos parte del partido. Pero la verdad es que creo que el daño que le han hecho los partidos políticos al país es bastante grande y si bien es cierto que hay unos estatutos y unos principios que me parecen espectaculares y respeto, hay puntos en los que ya la imagen de un partido está ya tan desgastada, y no estoy hablando solo de Arena, aquí es parejo, los partidos políticos están desgastados y es una realidad que existe, desafortunadamente. Entonces si uno llega de entrada con colores partidarios puede existir un rechazo de una persona a la que queremos acercarnos para compartirle nuestro proyecto. Nosotros lo veíamos desde esa óptica.

Cuando ustedes empezaron a recibir estos ataques paralelos de este sector de la misma juventud que ustedes dirigían, ¿a quiénes se abocaban dentro del Coena?

Nosotros con quienes teníamos más comunicación directa fue con el presidente del partido, con Claudia de Ávila, que es la directora de afiliación y estadística. A veces consultábamos con distintas personas dentro del partido que nos habían mostrado su respaldo. Pero era más que todo por cuestión de solicitarles un consejo, su apoyo. Pero, específicamente, de la dirigencia actual, esas eran las dos personas con las que nos comunicábamos directamente.

¿Qué respuestas les daban ellos cuando ustedes les comunicaban que sufrían críticas de gente de su mismo sector?

Que teníamos que resolver esos conflictos, que había que dar un poco de tiempo, que a veces era comprensible, que no dejáramos que esas cosas nos detuvieran y que continuáramos. No pasaban de eso. Y obviamente consejos, pues…

Ahora, la cúpula al final terminó tomando una decisión con el caso de Andy Failer, la misma cúpula que decía resuelvan sus problemas. ¿Qué opinás de eso?

Yo creo que la argumentación por la cual se destituyó a Andy Failer nunca fue justificada. Sí se hablaba de indisciplina, de falta de confianza, hasta de filtración de información. Se hablaba de muchos, muchos temas en los que ni ellos mismos se han puesto de acuerdo. Nosotros vimos al día siguiente en televisión y en radio a distintos miembros del Coena argumentando la situación agarrándola de diferentes lados: unos decían que era por indisciplina, otros decían que porque se llevaba una agenda paralela, otros decían que… entonces nunca existió ni se justificó el motivo por el cual se destituyó a Andy. Y es algo que nosotros hemos leído los principios del partido y no hemos encontrado una respuesta a eso.

Foto FACTUM/Salvador Meléndez

Has hablado de que estos mismos sectores de la juventud se encargaban de calentar cabezas en la dirigencia. ¿Las cabezas de quiénes?

Por ejemplo, si yo había puesto un tuit antes de yo ser miembro del partido y yo en ese tuit criticaba a algún miembro del Coena o a algún diputado, y no criticando a su persona sino criticando una acción que ha realizado, agarraban una captura de pantalla, la circulaban en chats internos, se la mostraban a la persona ofendida (hace seña de comillas) y ya esto ya generaba, como te decía, con justa razón o no, cierto choque entre mi persona y la persona que se sentía o que hicieron sentir agraviada. Y no fue en todos los casos, porque en el caso del diputado David Reyes yo le cuestioné bastante los hechos que ocurrieron en el pasado con el uso indebido que se le dio a un vehículo nacional, y el diputado Reyes fue de las personas que se me acercó y me dijo que se alegraba de que yo fuera parte del partido, cuando es alguien a quien yo ya había criticado en su momento, por acciones que a mí no me han parecido correctas. Entonces ahí es donde vemos que hay diferentes tipos de recepción, porque han sido casos iguales pero que se han manejado de diferente manera.

¿El rechazo de estos sectores de la juventud se daba también por el respaldo que a ustedes les daban personajes de Arena conocidos también por no ser tan alineados al partido, como Johnny Wright?

Bueno, pero no hablemos solo del diputado Johnny Wright, también está el diputado Juan Valiente, que hasta el día de ahora él sigue mostrando su respaldo. Y ambos diputados nos mostraron el respaldo a toda la directiva nacional. Pero creería yo que por la condición en que ellos llegaron al partido ellos se sentían identificados con el rechazo que se nos daba a nosotros. Y aquí no estoy hablando de nada secreto, eso es público y es evidente, ya sea por boca de ellos o porque otros colegas diputados de ellos han ventilado inconformidad con sus liderazgos. Entonces creería yo que en ese sentido ambos diputados nos mostraron y nos han mostrado apoyo hasta el día de ahora y esperaría yo que sigan apoyando y agarrando la bandera de una renovación auténtica. Porque, sí, en una plática que yo tuve me fueron claros: que la inconformidad con los que éramos nuevos, y que hay unos nuevos que aún siguen en la dirección nacional, era por el famoso derecho de piso y me hicieron la analogía con que es el mismo rechazo que le tienen a personas como Juan Valiente y Johnny Wright, que son personas que nunca habían estado trabajando dentro del partido y que dijeron “involucrémonos, formemos parte”, y gracias al voto por rostro obtuvieron un escaño en la Asamblea Legislativa. Y no solo ellos dos, hay otros que nunca habían sido miembros activos del partido y allí están. Entonces me dijeron: “ese mismo rechazo que les tienen a ellos es el mismo rechazo que les tienen a ustedes, porque se interpreta como que ustedes no se han ganado el lugar”. Entonces es cuando aquí yo digo: ¿qué es lo que de verdad interesa? ¿tener un puesto o trabajar por el país?

¿Podrías mencionarme los nombres de estas personas dentro de la juventud de Arena que lograron calentar cabezas y tener influencias sobre algunos dirigentes para destituir a Andy Failer?

Yo creo que entrar a dar nombres sería abonar un poco a un pleito y quisiera abstenerme…

¿Pero ustedes sí los identificaron?

Sí, definitivamente.

¿Y por qué ustedes perdieron la confianza en el liderazgo de la JRN?

Cuando ya se conformó la nueva directiva nacional, me contaron que a quien habían escogido para ser la directora nacional fue a Adriana (Juárez). Entonces dije qué bien. Ella me invitó a ser parte y acepté por ser ella, por el acercamiento que habíamos tenido antes y empezamos a tener una buena dinámica de trabajo. Sin embargo, distintos eventos y distintas personas que, como ya dije que no voy a ponerme a decir quiénes, cercanas a ella, incluso dentro de la directiva, empezaban de cierta forma a llenarle la cabeza de cosas en contra nuestra. Y definitivamente eso empezó a romper la confianza que se tenía. Nosotros lo abordamos bastantes veces con ella, en mi caso particular, y tratábamos de continuar con la buena dinámica de trabajo.

Y quiero resaltar algo: cuando empezamos, Adriana dijo algo que me a mí me dejó impactado, (y) dije que era una gran líder. Ella dijo: este proyecto de “Seamos país” somos todos nosotros, todos y cada uno de los que estamos acá. Recuerdo que estábamos reunidos los 15 directivos. “Se va uno, nos vamos todos”, dijo ella. Y yo allí me quedé impactado. ¿Qué líder dice eso? Pocos. Allí se ganó mi respeto y mi confianza. Pero entonces cuando ocurre esto, empiezan a pasar todos estos problemas, yo no veía ese apoyo por parte de ella. La agarraban a ella sola y después a nosotros nos decían que ella era la única que daba la cara. Entonces cuando empezamos a ver que a ciertas presiones ella accedía, en mi caso particular yo me dije que ya no podía ser así, no es lo que nosotros pensábamos y no es lo que el proyecto busca. ¿Qué estoy haciendo aquí?, me empecé a cuestionar. Y luego me encuentro con que el resto de mis compañeros con los que decidimos retirarnos estaban en la misma página…

¿Individualmente estaban siendo atacados?

Individualmente. A uno ya lo habían removido de su cargo…

A Andy…

A Andy, correcto. Él pidió una carta en donde se le explicara. Porque primero se le pidió su renuncia. Pero, pues, eso que lo responda Andy, pero nunca se le dio por escrito absolutamente nada pero ya se le había removido de su cargo. Entonces no fue que nosotros renunciamos por solidaridad, vámonos más allá de la solidaridad.

¿Qué te parecen las críticas hacia ustedes que les dicen que se hubieran mantenido y que tiraron la toalla muy rápido, que tiraron la toalla a la primera?

Yo he estado fuera y he estado dentro. Creo que si yo no hubiera estado dentro yo hubiera hecho el mismo señalamiento de tirar muy rápido la toalla. Y no estoy diciendo que los cambios deben ser de la noche a la mañana, pero cuando uno está dentro la verdad es que uno no es que se retire a la primera, porque no fue la primera, fue una serie de eventos, de confrontaciones, de bloqueos, que nos llevó a tomar la decisión. Nosotros nos vimos en una posición de que o sometíamos nuestros principios, nuestra integridad, nuestra honestidad, la confianza que muchas personas habían depositado en nosotros, por solo dar gusto a ciertas personas en el partido, o nos apartábamos. Entonces eso fue lo que estuvo en juego. Por eso se tomó esa decisión, porque nosotros no estábamos siendo honestos con nosotros mismos. Si hubiéramos seguido, nos estuviéramos engañando por estar nadando contra la corriente, porque lo intentábamos, pero venía una ola y nos retrocedía y no nos dejaban hacer nuestro trabajo.

La renuncia de ustedes les sirvió a muchos conservadores del partido como un ejercicio de reafirmación de los principios más ortodoxos de Arena. ¿Ustedes de verdad querían imponer o cambiar principios en el partido?

Yo creo que en Arena deben caber todos. Creo que Arena es el partido en el cual deberían caber todos. Yo en ningún momento tengo problemas con que alguien tenga una postura. Puede ser igual a la mía o distinta. Yo respeto la diferencia de opiniones, pero creo que se agarraron de eso para desprestigiarnos a todos, para decirnos que somos jóvenes sin principios, que somos jóvenes sin valores, cuando en realidad en la directiva nacional existe diversidad de opiniones y respetábamos esa diversidad y eso queríamos llevarlo en grande al partido, el respeto a esa diversidad. Que nosotros pudiéramos llevar a alguien que no comulgara en totalidad con las ideas pero que sí simpatizara con las principales propuestas del partido.

Foto FACTUM/Salvador Meléndez

Luego de aquellas palabras que según vos dijo Adriana Juárez, “se va uno, nos vamos todos”, ¿qué opinión tenés de ella y de los que se quedaron en la dirección nacional de la JRN?

Ellos están en todo su derecho. Ellos, si quieren seguir luchando, está bien. Yo creo que la mayoría de los que se quedaron son los que siempre han trabajado en el partido, ya sea que han trabajado en la Asamblea Legislativa o trabajan dentro del partido. Entonces creo yo que es gente más afín y que se va a sumar y se va a subir en la línea que se dé. En ese sentido, creo que la tienen más fácil. Pero en el sentido de cambiar las cosas, y aquí yo no estoy hablando de darle vuelta a la Constitución… Es que, mirá, al final del día, la opinión que nosotros tuviéramos no define nada. Nosotros no legislamos como para que nuestra voz tuviera un gran poder. Y allí es donde yo cuestiono la estrategia y el liderazgo del partido. O sea que cinco bichos, gatos, por decirlo así, bichos recién graduados de la universidad -y yo ni siquiera me he graduado-, bichos de este tipo le hayamos dado vuelta y le hayamos causado tanto alboroto y tanto oleaje a una dirigencia y a una estrategia, creo entonces que el problema no somos los cinco que decidimos salirnos más el sexto que fue destituido, sino que allí estamos teniendo otro problema que ya no nos corresponde a nosotros.

¿Cinco bichos iban a imponer una agenda pro aborto y pro LGBTI dentro de Arena?

Es que en ningún momento queríamos cambiar principios ni estatutos. Nosotros fuimos respetuosos y hemos sido respetuosos de los principios y estatutos del partido. Es que si uno se involucra, uno va a respetar, independientemente de la creencia y de las ideas que alguien tenga. Porque una cosa es pensar algo y otra cosa es promoverlo, hacer agenda, que es como se ha querido manejar y nunca, nunca fue ni ha sido así. Porque con esas ideas aún hay miembros dentro de la dirección nacional de la JRN que siguen abiertos a esos debates y a discutir esas problemáticas. Y que sabemos que no son los problemas más urgentes para la sociedad; hay problemas muchísimos más serios. Pero tampoco digo que se deba opacar a una minoría, por supuesto que no. Un funcionario público, con poder, debe escuchar a todos. Porque al final toda la sociedad vota, las mayorías y las minorías. Entonces los temas que se estaban discutiendo y que nos dicen que todos llevábamos esa agenda, primero, no es cierto, nunca se llevó una agenda, pero sí se respetaban las diferencias de opinión, pero nunca se buscó promover ni cambiar estatutos ni principios ni cambiar la Constitución.

Y con todo esto que ha pasado, ¿vos das fe de que existe de verdad una voluntad de renovación en Arena?

No puedo dar fe, porque por algo ya no estoy yo allí dentro. Yo esperaría que este precedente que se sentó sea un llamado y le abra los ojos a la dirigencia del partido de que las cosas no pueden seguir igual, o sea que el discurso no debe de ser del diente al labio. Si hablamos de democracia, seamos democráticos; si hablamos de apertura, seamos abiertos. Recibamos bien a la gente que se quiera sumar, porque si llega alguien de fuera, se quiere sumar y se topa con lo mismo con que nosotros nos topamos, va a terminar ocurriendo lo mismo.

¿Vas a seguir afiliado a Arena?

Sí. Es que el problema en ningún momento ha sido de ideología, principios ni estatutos. La renuncia en mi caso ha sido porque se perdió por completo el respeto y la confianza hacia ciertos dirigentes del partido y hacia ciertos dirigentes de la dirección nacional de la juventud. No fue ningún choque ideológico, no fue por posiciones a favor o en contra de distintos temas ni fue por llevar agendas oscuras como muchos lo han tratado de señalar.

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