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15:17 Tren a París: la realidad contada por los héroes

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Clint Eastwood no ganará el Óscar por esta película, pero nos deja un capítulo entrañable en la historia de su carrera como realizador, ya que en 15:17-Tren a París pone a los protagonistas a narrar un déjà vu.


Me perdonarán comenzar con una comparación —quizá desmedida—, pero no puedo dejar de pensar en los personajes de la cinematografía del argentino Carlos Sorín; principalmente con dos de sus películas: “Historias mínimas” (2002) y el “Camino de San Diego” (2006). De las dos, ninguna tiene alguna relación con 15:17-Tren a París, a no ser por un elemento, la entrañable participación de sus actores. Nunca me ha quedado claro si en las películas de Sorín, los actores son profesionales o hay una clara intención de zurcirnos las emociones con la sencillez que puede transmitir una persona común y corriente. Por eso me gustan sus películas. Y esa similitud con los personajes de la última cinta de Clint Eastwood ha creado una empatía que no esperaba.

No creo que Eastwood ganará un Oscar con este nuevo filme, como ocurrió con “Unforgiven” (1992), “Mystic River” (2003), “Million Dollar Baby” (2004) o “Cartas desde Iwo Jima” (2006), pero dejará un sello valioso en la experimentación del verdadero biopic, al poner a los protagonistas al frente de la historia, porque los actores de 15:17-Tren a París son los mismos héroes que en agosto de 2015 enfrentaron a un terrorista que abordó el tren de alta velocidad que viaja de Ámsterdam a París para masacrar a sus pasajeros.

Spencer Stone, Anthony Sadler y Alek Skarlatos salvaron a más de 500 pasajeros del tren 9364 y fueron invitados por Eastwood a ser los protagonistas de su propia historia. Ese es el ingrediente más rico y entrañable de la cinta que sigue la misma línea de J. Edgar (2011), Jersey Boys (2014), Francotirador (2014) y Sully (2016), pero que en algunos tramos hace que la película sea un tanto plana o acartonada. Sin embargo, es el contexto de la misma lo que permite que la historia sea narrada desde un fenómeno inédito.

Debo reconocer que hay escenas con algunas incongruencias a la hora de contar la relación de amistad de los jóvenes estadounidenses. En algún momento, esto me llevó a pensar en un Eastwood bajo el modelo Disney, y otras recurrencias a las cintas de jóvenes viajeros en busca de lo incierto, pero ni tan comunes, porque Stone —a mi gusto el más entrañable de todos— y Skarlatos sí tenían formación militar y preparación para salvar vidas en casos extremos.

Tengo que reconocer que me encantaron algunas escenas filmadas con un plano americano riquísimo, unos movimientos de cámara totalmente nuevos y el paso de un movimiento frontal a uno cenital, en plano secuencia y que dejó alucinando a los que nos atrapan esos detalles, como el homenaje a la película de Stanley Kubrick, Full Metal Jacket (1987), que seguramente vieron en la habitación de Spencer.


Calificación: 6

Recomendación: Sí. Pero sin mayores expectativas en el apartado histriónico.

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